lunes, 25 de junio de 2012
“Para Nuevo Encuentro, los derechos de los pibes están primero”
Diputada bonaerense manifestó la posición del bloque del partido de Martín Sabbatella y volvió a pedir una Ley de Financiamiento específico para las políticas públicas de Niñez.
Durante una jornada realizada en Lanús por la creación de una Ley de Financiamiento específico para el Sistema Integral de Promoción y Protección de niños, niñas y adolescentes, la diputada provincial Natalia Gradaschi afirmó que “para Nuevo Encuentro, los derechos de los pibes están primero” y que “solo hay política donde se pone la plata”.
Durante una jornada realizada en Lanús por la creación de una Ley de Financiamiento específico para el Sistema Integral de Promoción y Protección de niños, niñas y adolescentes, la diputada provincial Natalia Gradaschi afirmó que “para Nuevo Encuentro, los derechos de los pibes están primero” y que “solo hay política donde se pone la plata”.
“Si no hay recursos para los Servicios Locales de Promoción y Protección de Derechos, si no hay programas ni planes para la niñez, si se dejan de pagar las becas para los Hogares y Centros de Día, si no se aplica plenamente la Ley 13.298, no hay políticas públicas para la niñez en la Provincia... Solo hay política donde se pone la plata”, consideró la diputada del partido de Martín Sabbatella.
El encuentro, que contó con el fuerte respaldo institucional de parte del intendente de esa ciudad Darío Díaz Pérez, concejales del Frente para la Victoria, integrantes de los Servicios y Consejos Locales, representantes de la CTA provincial y otras organizaciones vinculadas a la problemática de la infancia, tuvo como objetivo hacer un diagnóstico sobre la problemática de la niñez en la Provincia y aunar fuerzas para impulsar un proyecto de Ley de Financiamiento específico para el Sistema de Promoción y Protección de Derechos.
“Para Nuevo Encuentro, los derechos de los pibes están primero. Y en esta lucha no estamos solos. Lo sentimos en cada distrito que visitamos, promoviendo jornadas y generando ámbitos de debate para lograr el consenso suficiente en una Ley que financie de una vez por todas las políticas públicas para la niñez en territorio bonaerense. Creemos que los pibes no pueden ser rehenes de los Gobiernos de turno. Y para eso, seguiremos trabajando”, sintetizó Gradaschi, oradora en la jornada junto a Verónica Cruz (Foro por los derechos de la niñez de la Provincia de Buenos Aires) y Silvia Zustovich (Consejo Local de Lanús).
domingo, 24 de junio de 2012
Solidaridad con Lugo. No al Golpe en Paraguay
La Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro expresa su más absoluta condena al golpe de Estado perpetrado en Paraguay contra el Gobierno popular de Fernando Lugo, por parte de la corporación política ese país, en connivencia con los poderes oligárquicos.
Lugo expresa, desde su llegada a la presidencia del país, un proceso de transformación a favor de las grandes mayorías populares, históricamente postergadas y excluidas por la oligarquía y sus representantes. Es esa impronta transformadora, en sintonía con los proyectos populares latinoamericanos que gobiernan gran parte de la región durante la última década, la que hizo reaccionar a los sectores conservadores paraguayos y a producir un golpe parlamentario contra Lugo.
Lamentablemente, largas décadas de autoritarismo y regímenes cooptados por los poderes que sojuzgaron al pueblo paraguayo y lo sumieron en la pobreza y el subdesarrollo, han privado a ese país de completar la construcción de un sistema institucional verdaderamente representativo, que expresara el espíritu de cambio que demostró la mayoría del pueblo al votar a su presidente Lugo.
El derecho de defensa y las garantías del debido proceso no son meras formalidades, sino la expresión de un estado de civilización política, que los partidos tradicionales del Paraguay han traicionado.
Por todo ello, desde el Frente Nuevo Encuentro hacemos nuestra la decisión de los presidentes democráticos y populares de la región, en cuanto a no reconocer al gobierno surgido de esta situación anómala, y respaldaremos las resoluciones que se adopten en el marco del Mercosur y la Unasur.
23 de junio de 2012 / Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro
sábado, 16 de junio de 2012
"Scioli trata a los jóvenes como delincuentes"
Diputada de Nuevo Encuentro cuestionó la política de niñez del ejecutivo bonaerense y pidió “una ley específica para financiar el Sistema de Protección infantil provincial”
“Scioli desató una campaña para tratar a los jóvenes, sobre todo a los pobres, como delincuentes”, afirmó la diputada provincial Natalia Gradaschi durante una charla realizada ayer en la sede partidaria de Nuevo Encuentro en La Plata junto militantes y trabajadores vinculados a la problemática de la infancia.
Gradaschi, ex presidenta de la Comisión de Niñez, Adolescencia, Mujer y Familia de la legislatura bonaerense entre 2009 y 2011, criticó fuertemente las políticas públicas para la niñez del gobierno provincial, alertó que “la situación es alarmante” y acusó a Scioli de “instalar una campaña contra los pibes en territorio bonaerense”.
“Lejos de incentivar, de apoyar y de montar políticas para mostrar todas las potencialidades de los niños y jóvenes, el gobernador Scioli está empecinado en estigmatizarlos y en reprimir sus derechos”, afirmó la legisladora del partido conducido por Martín Sabbatella.
“Está claro que la intención del gobernador es institucionalizar prácticas similares a las del antiguo Patronato y frenar el avance que significó la sanción de la Ley 13.298 (de Niñez), producto de años de lucha de diferentes organizaciones políticas, gremiales y sociales”, subrayó Gradaschi, al tiempo que pidió “defender esa herramienta” e invitó a “todos los actores de ayer y de hoy a resistir el vaciamiento del Sistema de Promoción y Protección de Derechos, y a construir un colectivo de lucha por una ley de financiamiento específico para garantizar las políticas públicas para la niñez en la Provincia”.
“Estamos charlando con todos: con profesionales de los servicios locales de toda la Provincia, con muchas organizaciones que constituyen los 48 Consejos Locales de Promoción y Protección de Derechos en diferentes distritos, con jueces y defensores, con académicos, organismos de derechos humanos, sectores gremiales, sociales y políticos”. Además, adelantó que “intentaremos generar los consensos para avanzar con una Ley de Financiamiento específico para revertir la situación alarmante de la niñez en la Provincia”.
jueves, 14 de junio de 2012
Malvinas: Proyecto Popular y Soberanía Integral
Declaración de la Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro.
La defensa de los legítimos derechos de la Argentina sobre nuestras Islas Malvinas y el reclamo permanente en todos los foros internacionales por el fin de la ocupación británica, lejos de ser hechos aislados, se encuentran enmarcados en el contexto de una política global de defensa de nuestra soberanía.Se trata aquí de una concepción de "soberanía" integral, nacional, popular, democrática y progresista, ligada a la defensa de nuestros recursos estratégicos y a la autonomía de decisión política tanto nacional como regional, entendidas éstas como piezas claves para el mantenimiento y desarrollo de políticas de crecimiento económico con inclusión social y distribución del ingreso.
La política sobre Malvinas ya no representa un gesto solitario y aislado de política exterior en el marco de una pérdida generalizada de soberanía política y económica, como ocurrió en otros tiempos. A principios de los '80, la dictadura militar en decadencia, encabezada por el tristemente recordado General Galtieri, intentó encontrar mediante una aventura militar la legitimidad perdida por el régimen que usurpó el Estado y aterrorizó a la sociedad desde 1976. Paradojalmente, y careciendo del menor sentido estratégico, la dictadura más abiertamente prooccidental y pronorteamericana que se recuerde, intentó a través de la guerra contra un país integrante de la OTAN justificar su propia existencia. La grotesca pretensión de constituirse en un feroz “guerrero frío” en el marco del Plan Cóndor y, al mismo tiempo, intentar encabezar una suerte de gesta antiimperialista con Malvinas como excusa, estaba condenada a naufragar por el peso de sus propias y flagrantes contradicciones.
En la década de los ’90, en el marco del alineamiento automático con los Estados Unidos explicitado en la búsqueda de “relaciones carnales” y el respeto irrestricto de los postulados del Consenso de Washington, la política argentina consistió en la reconciliación con Gran Bretaña (coronada en el viaje que el Presidente Menem realizó a Londres en 1998), y en una estrategia de seducción para con los Kelpers. Los márgenes estrechos de la orientación general de la política exterior menemista -que incluso consagró a la Argentina como un aliado extra OTAN- y el carácter unipolar del sistema internacional en estos años, hacían imposible cualquier intento de abrir canales prósperos y concretos de negociación para la recuperación de la soberanía argentina en las islas. Es decir, se declamaba superficialmente la soberanía nacional, mientras el conjunto de las políticas internacionales impulsadas por el menemismo no hacían sino alejarnos de ese objetivo. Mientras tanto, se consolidaba la estrategia de desmalvinización y negación de derechos a las víctimas directas de la desventura bélica; estrategia que se extendió por más de dos décadas a partir de la derrota militar.
Hoy podemos celebrar un contexto absolutamente distinto, en el que confluye tanto la firme decisión de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner de priorizar en la agenda nacional la soberanía argentina en el Atlántico sur, como la modificación del marco político y económico internacional, con el colapso del paradigma neoliberal, la crisis en los países centrales y la consolidación de nuevas alianzas internacionales con protagonismo en la escena mundial.
La política de desendeudamiento llevada a cabo por el gobierno de Néstor Kirchner permite ahora una mayor autonomía de decisión y maniobra, que deja al margen cualquier posibilidad de condicionamiento. La política exterior se focalizó en el rechazo a los intentos de subordinación a proyectos “imperiales” -que tuvo su hito máximo en el rechazo al ALCA sucedido en la Cumbre de Mar del Plata en el año 2005, pero que se reactualiza permanentemente, como demuestra la reacción del gobierno nacional ante el intento de instalación de una avanzada del Comando Sur en la Provincia del Chaco este año- y en la construcción de una verdadera unidad latinoamericana, que pasase de lo meramente declarativo a lo políticamente operativo, como es posible observar en la creación y fomento de la UNASUR. En efecto, el apoyo sudamericano, expresado operativamente en la prohibición de atracar en los puertos brasileños y uruguayos a los buques de bandera “kelper” cambió la ecuación de fuerzas, y motivó la histeria militarista del gobierno conservador del Primer Ministro David Cameron, el envío del “HMS Dauntless” al sur del Atlántico y la retórica bélica de las autoridades británicas.
Al mismo tiempo y de manera integral a la reinstalación del reclamo soberano sobre las islas, se expresa la decisión nacional de defender nuestra soberanía energética en el contexto de un recrudecimiento de la crisis mundial, que tiene como epicentro a las economías del "centro" industrializado. Es más que nunca necesario para todas las naciones que quieran fortalecer y profundizar el proceso de desarrollo económico y de industrialización el asegurarse el acceso a los recursos energéticos e hidrocarburíferos que le dan sustentabilidad en el tiempo. En el marco de la cuestión energética y el desarrollo, nuestras Islas Malvinas tienen, tanto para nuestra región como para los británicos, un interés estratégico central. Según diversas consultoras internacionales especializadas, los pozos explorados en las islas poseen recursos potenciales de 8.000 millones de barriles, lo que podría suponer un total de 167.000 millones de dólares en beneficios para Gran Bretaña, que consecuentemente los estaría perdiendo Argentina y la región.
La soberanía tiene, además, una crucial dimensión geopolítica. Resulta imperativo y necesario extender la política de desnuclearización y de resolución pacífica de conflictos al Atlántico Sur. En este punto, la militarización llevada a cabo recientemente por Gran Bretaña en la zona, tanto con el envío de su destructor Dauntless como del patrullaje a cargo del submarino nuclear “Talent” constituye una violación flagrante a las políticas sudamericanas con respecto al uso de la energía nuclear con fines bélicos y a la cooperación en materia de defensa: el territorio de la UNASUR no termina en sus costas, sino que se extiende a través de toda su plataforma continental.
Queremos subrayar el rechazo del Frente Nuevo Encuentro al anuncio de representantes kelpers de realizar, en el primer semestre de 2013, un referéndum para ratificar su pertenencia a la Colonia Británica. El principio de autodeterminación de los pueblos, que alegan los colonos y que alientan los británicos (y del cual se han hecho eco, curiosamente, algunas personalidades argentinas que se oponen al Gobierno nacional), no es aplicable en el conflicto por la soberanía de Malvinas, tal como fue señalado en muchas oportunidades por la Organización de las Naciones Unidas. Los ciudadanos argentinos que habitaban esas islas fueron desplazados violentamente hace casi dos siglos por la Corona Británica; por lo cual, la pretendida autodeterminación de colonos, en paralelo al proceso de militarización británica del Atlántico sur, resulta una afrenta a la exigencia argentina y de la comunidad internacional de establecer canales de diálogo para una solución pacífica del conflicto.
Un verdadero proyecto nacional, popular, democrático y progresista no concibe la soberanía de modo fragmentario. Como se vienen demostrando en cada acto y política pública de este proceso transformador, iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández de Kirchner, la defensa de la soberanía debe ser integral: resulta imposible por un lado adscribir a las políticas dictadas por los organismos multilaterales de crédito en política económica y por el otro defender de manera cabal la jurisdicción territorial sobre nuestras islas. Un concepto integral de soberanía engloba y fusiona de manera coherente todas sus diferentes dimensiones- la económica, la territorial, la energética, la geopolítica- en una misma política y en un mismo rumbo, articulándolo con toda la región sudamericana.
En definitiva, desde el Frente Nuevo Encuentro creemos que la construcción de un verdadero proyecto socialmente emancipador va de la mano de una política regional autónoma, que defiende en todo momento y lugar la soberanía política, territorial y energética tanto de la Argentina como de América Latina. Por esto, saludamos todas las medidas que en este sentido se tomaron desde el Poder Ejecutivo Nacional, y estamos orgullosos y orgullosas de la reivindicación de la soberanía de las Islas Malvinas que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizará esta semana en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro
La defensa de los legítimos derechos de la Argentina sobre nuestras Islas Malvinas y el reclamo permanente en todos los foros internacionales por el fin de la ocupación británica, lejos de ser hechos aislados, se encuentran enmarcados en el contexto de una política global de defensa de nuestra soberanía.Se trata aquí de una concepción de "soberanía" integral, nacional, popular, democrática y progresista, ligada a la defensa de nuestros recursos estratégicos y a la autonomía de decisión política tanto nacional como regional, entendidas éstas como piezas claves para el mantenimiento y desarrollo de políticas de crecimiento económico con inclusión social y distribución del ingreso.
La política sobre Malvinas ya no representa un gesto solitario y aislado de política exterior en el marco de una pérdida generalizada de soberanía política y económica, como ocurrió en otros tiempos. A principios de los '80, la dictadura militar en decadencia, encabezada por el tristemente recordado General Galtieri, intentó encontrar mediante una aventura militar la legitimidad perdida por el régimen que usurpó el Estado y aterrorizó a la sociedad desde 1976. Paradojalmente, y careciendo del menor sentido estratégico, la dictadura más abiertamente prooccidental y pronorteamericana que se recuerde, intentó a través de la guerra contra un país integrante de la OTAN justificar su propia existencia. La grotesca pretensión de constituirse en un feroz “guerrero frío” en el marco del Plan Cóndor y, al mismo tiempo, intentar encabezar una suerte de gesta antiimperialista con Malvinas como excusa, estaba condenada a naufragar por el peso de sus propias y flagrantes contradicciones.
En la década de los ’90, en el marco del alineamiento automático con los Estados Unidos explicitado en la búsqueda de “relaciones carnales” y el respeto irrestricto de los postulados del Consenso de Washington, la política argentina consistió en la reconciliación con Gran Bretaña (coronada en el viaje que el Presidente Menem realizó a Londres en 1998), y en una estrategia de seducción para con los Kelpers. Los márgenes estrechos de la orientación general de la política exterior menemista -que incluso consagró a la Argentina como un aliado extra OTAN- y el carácter unipolar del sistema internacional en estos años, hacían imposible cualquier intento de abrir canales prósperos y concretos de negociación para la recuperación de la soberanía argentina en las islas. Es decir, se declamaba superficialmente la soberanía nacional, mientras el conjunto de las políticas internacionales impulsadas por el menemismo no hacían sino alejarnos de ese objetivo. Mientras tanto, se consolidaba la estrategia de desmalvinización y negación de derechos a las víctimas directas de la desventura bélica; estrategia que se extendió por más de dos décadas a partir de la derrota militar.
Hoy podemos celebrar un contexto absolutamente distinto, en el que confluye tanto la firme decisión de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner de priorizar en la agenda nacional la soberanía argentina en el Atlántico sur, como la modificación del marco político y económico internacional, con el colapso del paradigma neoliberal, la crisis en los países centrales y la consolidación de nuevas alianzas internacionales con protagonismo en la escena mundial.
La política de desendeudamiento llevada a cabo por el gobierno de Néstor Kirchner permite ahora una mayor autonomía de decisión y maniobra, que deja al margen cualquier posibilidad de condicionamiento. La política exterior se focalizó en el rechazo a los intentos de subordinación a proyectos “imperiales” -que tuvo su hito máximo en el rechazo al ALCA sucedido en la Cumbre de Mar del Plata en el año 2005, pero que se reactualiza permanentemente, como demuestra la reacción del gobierno nacional ante el intento de instalación de una avanzada del Comando Sur en la Provincia del Chaco este año- y en la construcción de una verdadera unidad latinoamericana, que pasase de lo meramente declarativo a lo políticamente operativo, como es posible observar en la creación y fomento de la UNASUR. En efecto, el apoyo sudamericano, expresado operativamente en la prohibición de atracar en los puertos brasileños y uruguayos a los buques de bandera “kelper” cambió la ecuación de fuerzas, y motivó la histeria militarista del gobierno conservador del Primer Ministro David Cameron, el envío del “HMS Dauntless” al sur del Atlántico y la retórica bélica de las autoridades británicas.
Al mismo tiempo y de manera integral a la reinstalación del reclamo soberano sobre las islas, se expresa la decisión nacional de defender nuestra soberanía energética en el contexto de un recrudecimiento de la crisis mundial, que tiene como epicentro a las economías del "centro" industrializado. Es más que nunca necesario para todas las naciones que quieran fortalecer y profundizar el proceso de desarrollo económico y de industrialización el asegurarse el acceso a los recursos energéticos e hidrocarburíferos que le dan sustentabilidad en el tiempo. En el marco de la cuestión energética y el desarrollo, nuestras Islas Malvinas tienen, tanto para nuestra región como para los británicos, un interés estratégico central. Según diversas consultoras internacionales especializadas, los pozos explorados en las islas poseen recursos potenciales de 8.000 millones de barriles, lo que podría suponer un total de 167.000 millones de dólares en beneficios para Gran Bretaña, que consecuentemente los estaría perdiendo Argentina y la región.
La soberanía tiene, además, una crucial dimensión geopolítica. Resulta imperativo y necesario extender la política de desnuclearización y de resolución pacífica de conflictos al Atlántico Sur. En este punto, la militarización llevada a cabo recientemente por Gran Bretaña en la zona, tanto con el envío de su destructor Dauntless como del patrullaje a cargo del submarino nuclear “Talent” constituye una violación flagrante a las políticas sudamericanas con respecto al uso de la energía nuclear con fines bélicos y a la cooperación en materia de defensa: el territorio de la UNASUR no termina en sus costas, sino que se extiende a través de toda su plataforma continental.
Queremos subrayar el rechazo del Frente Nuevo Encuentro al anuncio de representantes kelpers de realizar, en el primer semestre de 2013, un referéndum para ratificar su pertenencia a la Colonia Británica. El principio de autodeterminación de los pueblos, que alegan los colonos y que alientan los británicos (y del cual se han hecho eco, curiosamente, algunas personalidades argentinas que se oponen al Gobierno nacional), no es aplicable en el conflicto por la soberanía de Malvinas, tal como fue señalado en muchas oportunidades por la Organización de las Naciones Unidas. Los ciudadanos argentinos que habitaban esas islas fueron desplazados violentamente hace casi dos siglos por la Corona Británica; por lo cual, la pretendida autodeterminación de colonos, en paralelo al proceso de militarización británica del Atlántico sur, resulta una afrenta a la exigencia argentina y de la comunidad internacional de establecer canales de diálogo para una solución pacífica del conflicto.
Un verdadero proyecto nacional, popular, democrático y progresista no concibe la soberanía de modo fragmentario. Como se vienen demostrando en cada acto y política pública de este proceso transformador, iniciado por Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández de Kirchner, la defensa de la soberanía debe ser integral: resulta imposible por un lado adscribir a las políticas dictadas por los organismos multilaterales de crédito en política económica y por el otro defender de manera cabal la jurisdicción territorial sobre nuestras islas. Un concepto integral de soberanía engloba y fusiona de manera coherente todas sus diferentes dimensiones- la económica, la territorial, la energética, la geopolítica- en una misma política y en un mismo rumbo, articulándolo con toda la región sudamericana.
En definitiva, desde el Frente Nuevo Encuentro creemos que la construcción de un verdadero proyecto socialmente emancipador va de la mano de una política regional autónoma, que defiende en todo momento y lugar la soberanía política, territorial y energética tanto de la Argentina como de América Latina. Por esto, saludamos todas las medidas que en este sentido se tomaron desde el Poder Ejecutivo Nacional, y estamos orgullosos y orgullosas de la reivindicación de la soberanía de las Islas Malvinas que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizará esta semana en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
Mesa Nacional del Frente Nuevo Encuentro
miércoles, 13 de junio de 2012
Entrevista a la diputada provincial NATALIA GRADASCHI en el programa "No Se Sabe"
Entrevista a la diputada provincial NATALIA GRADASCHI en el programa "No Se Sabe" (lunes a viernes de 10 a 13 horas), por FM RADIO UNIVERSIDAD 107.5. (<- click en el vinculo para escuchar la entrevista)
NIÑEZ
charla sobre la situación de las políticas públicas de NIÑEZ en la Provincia de Buenos Aires. Jueves 14 de Junio 19 Hs. Calle 2 N° 1641, Ciudad de La Plata.
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